Autor: Elena Sánchez Marín

Diplomada en Logopedia por la Universidad de Málaga y Máster de Atención Temprana por la Universidad de Granada y Orden Hospitalaria San Juan de Dios, CAIT San Rafael.

Atención temprana: ¿en qué consiste? (Parte I)

En el Libro Blanco de la Atención Temprana (2000) se entiende como Atención Temprana “al conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen riesgo de padecerlo. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar”. Seguir leyendo

¿Cómo seleccionar el apoyo visual más adecuado para cada niño? (Parte II)

Cada tipo de apoyo visual demanda del niño una capacidad diferente de abstracción y simbolización. Por ejemplo, los pictogramas demandan una capacidad de abstracción mayor que las fotografías. De esta manera tendremos que valorar qué tipo de apoyo visual comprende el niño. Para ello le pediremos que empareje objetos reales y: fotografías, pictogramas y palabras escritas, y así concluir qué apoyo visual es el que comprende. Será necesario familiarizarlo con la tarea de emparejar para valorar realmente el grado de comprensión. Y aunque los apoyos visuales se construyan con una forma preferente, podemos combinar distintos tipos. También podemos combinarlos para promover la transición de un tipo de apoyo más sencillo a otro más complejo. Seguir leyendo

Los apoyos visuales en niños con TEA (parte I)

Para los niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista) es más fácil comprender la información presentada por la ruta visual y de manera secuencial que aquella presentada de manera auditiva y temporal. Los niños con este trastorno tienen dificultades para anticipar acontecimientos y actividades cotidianas, para atender a algo que les muestra otro niño o adulto, para abstraer conceptos generales y  para manejar el código lingüístico. Estos rasgos sumados a una gran capacidad visoespacial justifican por qué los apoyos visuales resultan tan adecuados para trabajar con niños con TEA. Seguir leyendo